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Cultura

Narciso Rodríguez, el gran diseñador de moda cubano

Narciso Rodríguez llegó a la alta costura para quedarse y hoy en día es un referente del sector. Eran los años 50 y los padres de Narciso Rodríguez llegaron a Nueva Jersey desde Cuba en busca de un futuro mejor para ellos y sus descendientes. Así creció Narciso Rodríguez, en una gran familia ubicada en Newark pero muy apegada a sus raíces, unas raíces que han influido, y mucho, en su forma de entender la moda: “Los hispanos prefieren celebrar la vida a llevar cosas bonitas, y cuando las llevan lo hacen de un modo más práctico, más purista”.

Sus cortes son perfectos y muchas celebridades adoran sus vestidos. “Es que mi propósito, como diseñador, es crear piezas que embellezcan a la mujer”, dice

Da mucho gusto escribir de alguien cuya carrera hemos seguido desde el comienzo y que en el 2009 está “en plena forma” de su creatividad y su fama. Se trata del talentoso diseñador cubanoamericano Narciso Rodríguez, a quien Vanidades fue la primera revista en español en entrevistarlo, lo que hice en París cuando él trabajaba para Cerruti en 1995. Y un creador que en los últimos meses está en boca de todos por los modelos tan sexy y bellos que han llevado superestrellas como Kate Winslet, Jessica Alba y Salma Hayek, y por los conjuntos creados para la primera dama de los Estados Unidos, Michelle Obama , y el debut de un nuevo perfume, muy sensual, “con la frescura de la luz del sol”, llamado Essence.
Narciso -un hombre encantador, un poco tímido, nada prepotente, ni con actitud de famoso- es un genio con el diseño y las
tijeras. Desde muy joven estudió tailoring, el llamado “corte y costura”, que se aprende corte a corte y costura a costura, y sus vestidos (¡fíjense en cómo le quedan a Kate Winslet!) esculpen, levantan, marcan y realzan el cuerpo de la mujer con apenas unas pinzas y unos cortes de tela.
Pero son cortes precisos, perfectos, como una obra de ingeniería, que embellecen a quien los lleva. “A veces una clienta se mira en el espejo cuando le hago una prueba y me dice: ‘Ah, yo no sabía que tenía estas curvas y este cuerpo’ “, me comenta con una sonrisa el diseñador en su amplio y lleno de luz estudio-atelier neoyorquino, donde junto a una gran mesa de trabajo llena de trozos de telas, de croquis de sus modelos y mil detalles muy personales, Narciso trabaja en la marca que lleva su nombre.
“A veces basta la costura perfecta para definir el talle, subir el pecho y mostrar así la belleza del cuerpo femenino, que quizás con otro modelo, este hubiera pasado inadvertido”, termina explicándome, mientras los bellísimos modelos de su colección Primavera-Verano 2009 se alinean en las perchas y la nueva colección Otoño-Invierno 2009-2010 es la nueva estrella.
A un lado del estudio, junto a maniquíes desnudos y paredes llenas de fotos con el orden de sus desfiles, están los trofeos que ha ganado: los dos superprestigiosos premios del Consejo de Diseñadores de América (CFDA), que son el Oscar de la Moda y Narciso ha ganado ¡nada menos que dos veces seguidas, en el 2005 y el 2006!, como Mejor Diseñador de Ropa de Mujer, y el Premio Alma que recibió en el 2008 y es su gran orgullo. Su larga lista de clientas famosas incluyen a Salma Hayek, Claire Danes, Sarah Jessica Parker, Rachel Weisz, Juliana Margulies, Jessica Alba, Sonia Braga, Jessica Seinfeld y Kate Winslet. Un precioso libro de fotos suyas, Narciso Rodríguez por Narciso Rodríguez, fue publicado por Rizzoli a finales del 2008.
Nacido cerca de Newark, New Jersey, el 27 de enero de 1961, de padres cubanos, aunque quería ser arquitecto (lo que sigue estando presente en la “construcción” perfecta de su ropa) estudió diseño en la Parsons School of Design en Manhattan, y muy pronto su aprendizaje se agudizaría trabajando nada menos que junto a Donna Karan y Calvin Klein (donde conoció a la que fue su gran amiga, Carolyn Bessette, a quien diseñó en 1996 el vestido de su boda con el guapo John F. Kennedy Jr.), y después como director de Diseño de la marca italiana Cerruti, y la española Loewe, antes de establecer su propia compañía.
Cuando nos sentamos a conversar lo hacemos muy relajados, como buenos amigos que somos y eso permite una entrevista divertida y simpática.
-Tu colección Primavera-Verano 2009 es tan sexy…
-¿Te gusta? Sí, está teniendo mucho éxito en las tiendas, porque es muy femenina y a la vez atrevida, y los cortes que dejan la piel desnuda me gustan mucho como quedan en el cuerpo. Es que mi propósito como diseñador es crear piezas que embellezcan a la mujer. ¡Hacer un marco donde celebrar su personalidad, mano a mano con su belleza y su femineidad! No soporto esos disfraces medio locos que a veces se ven en las pasarelas y nadie se puede poner. Al final de toda la locura, la pureza de la moda triunfa y es lo que las mujeres quieren, y con lo que se sienten bien y seguras de su imagen. ¡Son cosas que permanecen!
-Aunque siempre diseñas con un toque de ingenio, un twist de lo clásico…
-¡Siempre! Me encanta descubrir cosas nuevas todos los días, igual que experimento con telas y texturas… Me siento en un café y veo pasar la gente, y me inspira el movimiento de una tela cuando una mujer camina, la forma como cae una costura…
-Diseñas mucho en blanco y negro.
-Me encantan el blanco y el negro por su pureza, pero también los mezclo con colores. El negro con detalles en un rosa muy pálido fue algo que hice desde el principio. Y colores como el azul marino y el amarillo me gustan mucho, igual que ciertos tonos de rojo, de coral, de rosa…
-En tu colección Primavera-Verano 2009, que está a la venta ahora, hay una gran influencia japonesa.
-Sí, me inspiré mucho en el trabajo del fotógrafo japonés Nobuyoshi Araki. Y creo que ciertos cortes, las costuras asimétricas, y el uso de zippers y de faldas con cierto volumen estilo tulipán, tienen esa influencia asiática… ¡Alguien los llamó modelos ninja rock!
-Los modelos mezclan cierta inocencia con algo muy risqué, muy sensual. Hay uno en un algodón muy suave, de un tono verde acqua, donde entizas el torso y dejas ver algunos trozos de piel en la espalda, que me fijé que cuando salió en el desfile, todas las celebridades presentes lo aplaudieron mucho. ¡Claire Danes se volvió loca con él!
-(Risas) Eso me alegra mucho… Es verdad, ese modelo ha tenido un gran éxito, porque deja ver el cuerpo en partes, sin ser exagerado. Son cutouts -o aberturas en las telas- además de bieses contrastantes y bandas de tela, muy estratégicos, y que favorecen a todas las mujeres del mundo. Hay cierto misterio en ellos, ¿verdad?
-Los vestidos tuyos que llevó recientemente Kate Winslet han sido descritos como “modelos creados por el maestro de la simplicidad más inteligente, que por sus cortes al bies, ‘flotan’ alrededor de la figura y nunca la aprietan demasiado”.
-Eso salió en un periódico de Londres, y me alegró mucho que entendieran tan bien lo que siempre quiero hacer. No es pegar la tela al cuerpo, sino cortarla al bies y adaptarla a las curvas con cortes y pinzas en el
lugar perfecto. Ese es el secreto. A veces “menos” es “más”.
-Otro experto de la moda ha dicho de tus diseños: “Nunca una simple línea ha lucido más atractiva e impactante”.
-¡Todo esto me da un poco de vergüenza! Cuando me celebran me gusta, pero todavía me sorprende un poco, porque no soy vanidoso. Todo esto lo hago porque amo mi profesión intensamente. Disfruto mucho cada colección, cada pieza…
-Muchas lectoras siempre quieren que les preguntemos a los diseñadores cuál es el vestuario básico que no podemos dejar de tener.
-Ese vestuario básico cambia mucho de acuerdo con las temporadas y el momento. Pero pienso que un abrigo de un corte maravilloso es básico, porque es la primera impresión que damos en invierno y nos marca el look. Y un par de vestidos muy sexy y muy femeninos en los meses de calor; uno de día, de algodón, y otro quizás de lino. Y otros dos bien bellos de noche, de crepé de seda, o de un material que tenga una buena caída. Me encantan los vestidos y creo que ahora ofrecen un look muy moderno y femenino, especialmente si tienen escotes originales. Quizás una blusa bien bella. Unos leggings…
-¿Y en qué colores?
-El blanco y el negro son muy prácticos y siempre lucen bien. Pero hay que tener una pieza en un co-
lor alegre, como el amarillo o el rojo, o algo muy sutil, como el rosa.
-¿Y en cuanto a los accesorios básicos?
-Por supuesto, unos zapatos perfectos. De gran calidad, muy modernos… Un bolso original. Unas fabulosas gafas de sol. ¡Y un gran perfume!
-Tu nuevo perfu-
me, Essence, es divino, incluyendo el diseño del frasco, que parece como hecho de azogue, es muy agradable tocarlo…
-¡Esa era la idea! Crear algo crujiente, con mucha luz, y una fragancia deliciosa, fresca, pero con personalidad. Es un perfume divino. Creo que lo hemos logrado. También me gusta mucho el nombre: Essence, que en español es “esencia”, como muchas mujeres en mi familia llamaban antes a los perfumes.
-Tu herencia cubanoamericana, aunque naciste y te criaste cerca de New York, en un pequeño pueblo de New Jersey, cerca de Newark… ¿sigue influyendo en tu moda?
-Sí, mucho. Porque esa herencia es lo que ha inspirado mi amor a la mujer. Mi tía, mi hermana, las mujeres de mi casa, su coquetería, lo femeninas que son… ¡cosas que son tan típicas de la mujer latina y me encantan! Y cada día me siento más y más orgulloso de nuestra cultura. Más orgulloso de ser cubano de origen… Y ya sabes que me vuelvo loco por la música latina y por la comida cubana que prepara mi familia.
-¿Algo tuyo que no es típico latino?
-Quizás que soy callado y hablo bajito. Es que soy un poco tímido y una persona muy privada. Pero me encanta el carácter latino… de los cubanos, de los brasileños, de los mexicanos. ¡Existe en nosotros una alegría de vivir llena de sinceridad, que es maravillosa!

Fuente: Mari Rodríguez Ichaso, Vanidades | www.vogue.es

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