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Cultura

José Raúl Capablanca, el cubano campeón mundial de ajedrez.

El día 8 de marzo de 1942,  fallecía en Nueva York uno de los cubanos mas celebres del siglo XX, campeón mundial de ajedrez entre 1920 y 1927. Cubano que desde temprana edad logro gran dominio del juego ciencia, fue llamado por sus contemporáneos como el Mozart del Ajedrez.
El legado del insigne cubano se recoge en distintas recopilaciones de partidas y libros escritos por el. Capablanca no fundó ninguna escuela por sí mismo, pero su estilo fue muy influyente en las partidas de los campeones mundiales Bobby Fischer y Anatoly Karpov. Mikhail Botvinnik escribió acerca de cuánto aprendió de Capablanca, y precisó que también Alekhine debía al cubano mucho de su juego posicional, que aprendió durante sus frecuentes reuniones antes de que la lucha por el título del mundo les hiciera enemigos. Botvinnik considera a Los fundamentos del ajedrez, de Capablanca, como el mejor libro sobre ajedrez que se haya escrito.
José Raúl Capablanca Graupera nace el 19 de noviembre de 1988 en La Habana. Capablanca llego a tener tal dominio del ajedrez, que propuso incluso incrementar el tamaño del tablero y la cantidad de piezas. En Wikipedia podemos disfrutar de esta rareza conocida como el Ajedrez de Capablanca, que es una variante del ajedrez que existe en varias versiones jugables en tableros de 10×10 o 10×8 casillas.

La batalla entre Capablanca y Alekhine

«Si el ajedrez es ciencia, el mejor es Capablanca. Si el ajedrez es arte, el mejor es Alekhine». Savielly Tartakover, famoso por sus aforismos, zanjó así la eterna duda mientras ilustraba con brillantez las múltiples facetas de un juego casi infinito. No todos tenían tan clara la igualdad entre ambos genios. En el único enfrentamiento entre ambos con un Mundial en juego, celebrado hace justo 90 años, el resultado fue una sorpresa morrocotuda. Todos esperaban la victoria del vigente campeón, José Raúl Capablanca. Pero el invencible, tocado por los dioses, sucumbió en Buenos Aires cual Titanic insumergible ante Alexander Alekhine, el mejor jugador de ataque de todos los tiempos. El exceso de confianza que le proporcionó siempre al cubano su talento natural se estrelló contra la tenacidad extrema y a la gélida capacidad de cálculo del ruso. En casos así el resultado suele ser invariable, aunque en 1927 pareció un milagro. ABC

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