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Cuba

El embargo de derechos por Castro a los emigrantes

Durante las últimas las elecciones en Ecuador,  no poco fue mi asombro cuando informan por la Televisión la cantidad de colegios electorales habilitados en España para que los casi 500.000 ecuatorianos residentes en España pudiesen ejercer su derecho al voto. Pero no solo eso, estos emigrantes aquí eligen representantes al Congreso de Ecuador para velar por los derechos de esta amplia comunidad en el extranjero.

Cuando ocurren estas cosas es que uno se sienta con calma y piensa en los muchos derechos que el gobierno de Cuba le ha secuestrado a millones de sus hijos por el único delito de no estar de acuerdo con su gobierno. Un gobierno que excluye de su proyecto a tantos ciudadanos durante medio siglo no puede ser considerado como tal, más que un gobierno es una dictadura.  En España harían falta muchos países para recibir a los 11 Millones de electores del Partido Popular  que no están de acuerdo con el gobierno socialista y una cantidad semejante cuando Aznar gobernó al ganar las elecciones frente a los socialistas.

Los cubanos emigrantes hemos perdido todos los derechos como ciudadanos. Esta perdida de derechos atañe directamente al emigrado de forma definitiva  y representa una pérdida parcial de derechos  para sus familiares en Cuba. Ellos no son libres de viajar a vernos cuando quieran, han de pedir un oneroso permiso marcado por una llamada tarjeta blanca y solo cuentan con algunas facilidades del trámite los mayores de 65 años.

Hemos perdido el derecho de entrar a nuestro propio país, largos trámites y la incertidumbre de que caer en una trampa de no retorno disuade a muchos a volver, nada esta escrito, no existe una legalidad clara y pública. Los que han escapado del régimen  se les da además el epíteto de traidor a la patria. Este título despoja a ese cubano de todo derecho explícitamente. A la pérdida general de derechos se le  repudiada y le es imposible homologar títulos académicos, gestionar oficializaciones de documentos, duplicados de licencia de conducción, etc.

La llamada emigración económica, esa que sale de Cuba con derecho a volver, lo ha de hacer en un plazo de 11 meses o pierde el derecho sobre la vivienda en Cuba y pasa a tener el estatus de emigrado. Este eco-emigrante tiene un estatus que le obliga a mantenerse muy callado y  en ningún caso exteriorizar desacuerdo con el régimen de Castro. El término de emigrado esta tergiversado y no es comparable con el uso que en muchos países se le da. Un emigrante siempre puede regresar a vivir a su país y sobre todo nunca pierde sus propiedades, derechos de herencia, derechos de usufructo entre otros. En el caso cubano recalco que más que emigrante la persona es expulsada de su propio país.

 Todo emigrante cubano no puede  ejercer el derecho al voto en ninguna elección que se realice en el país. En el tema laboral, el gobierno cubano no tiene convenios firmados con otros países para que al emigrante se le reconozcan los años trabajados en Cuba para su jubilación. Cuba no es firmante del Convenio de Flujos Migratorios de la OIT (Organización Internacional del Trabajo), con lo cual la eco-emigración no cuenta con un mínimo de garantías legales en el país donde va a trabajar.

 Por supuesto todos los descendientes de los emigrantes no cuentan con ningún derecho como hijos de cubanos y por ende cubanos también. Esta ausencia de derechos atañe a muchas personas. Solo en Estados Unidos han nacido en estos 50 años una cifra que oscila entre los 500 y 750 mil nuevos cubanos. Estos emigrantes no tienen derecho a vivir en Cuba como tales, a estudiar en su país, a mantener su cultura y sus raices.

Estos son sólo algunos derechos universales perdidos por millones de cubanos en el extranjero.

Por Jorge Cruz

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