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Cuba

1840, la época en que Cuba se ubicó en el mapa mundial

De Cuba se habla mucho por el régimen de los Castro, por la República o por sus guerras de independencia. Hacia 1840 sin embargo la siempre fiel isla de Cuba se convirtió a nivel mundial en un referente por su pujanza. Por aquel entonces en la isla la tecnología más moderna, el vapor, había lanzado al país a ser el máximo productor de azúcar del mundo y equiparar económicamente la perdida de las colonias americanas de la corona española.

Cuando el azúcar superó al Tabaco

Entre 1830 y 1860, la plantación azucarera experimentó una transformación tecnológica que convirtió a Cuba en la mayor productora de azúcar del mundo. En 1830 la isla produjo más de 100.000 toneladas, aproximadamente un 18% del azúcar mundial de caña y similar proporción del azúcar total. Con algo más de 450.000 toneladas, en 1855 el azúcar cubano representaba el 37,35% de la producción mundial del azúcar de caña. El número de ingenios pasó de 1.000 en 1827 a 1.442 en 1846, y a 1.515 en 1862. No se trataba de un mero aumentó del número de unidades productivas y del de caballerías cultivadas, sino que también se difundieron importantes innovaciones tecnológicas, adoptadas en Cuba tempranamente.

En 1840, el 20% de los ingenios funcionaba con vapor; veinte años más tarde se trataba ya del 71%. El avance de la caña corrió parejo con el rápido trazado del tendido ferroviario que unía las propiedades agrícolas con los enclaves portuarios, cada vez más alejados, donde los azúcares eran embarcados hacia los mercados consumidores, fundamentalmente los Estados Unidos, Inglaterra, Francia y España.

El país se moderniza

En 1837 se inauguró el primer ferrocarril, que unió La Habana con la zona de Güines, conquistada por las nuevas plantaciones. En 1870 ya se había construido un trazado de más de mil kilómetros de red y creado un buen número de compañías, todas de capital autóctono. Las instalaciones portuarias, muelles, almacenes y otras obras de infraestructura crecieron también vertiginosamente durante aquellos mismos años. La adquisición de maquinaria procedente de Gran Bretaña o de los Estados Unidos, la roturación de nuevas tierras y la extensión del tendido ferroviario requerían importantes inversiones. De modo que la rápida transformación de la industria azucarera en los años centrales de siglo se produjo al mismo tiempo que una verdadera revolución del sector financiero, marcada por la implantación de un conjunto de entidades en forma de sociedad anónima.

El Archivo Nacional de Cuba, fundado el 28 de enero de 1840 con el nombre de Archivo General de la Real Hacienda, posee el mayor testimonio para la historia de la nacionalidad de la Isla y está considerada como la quinta de estas instituciones creadas en América Latina, después de Argentina (1821), México (1823), Bolivia (1825) y Brasil (1838).

Se crean las bases económicas financieras

En este contexto expansivo debe situarse la creación del Banco Español de La Habana. Con anterioridad habían abundado los proyectos que tenían por objeto establecer bancos de diversa naturaleza. Los más antiguos se remontan a las últimas décadas del siglo XVIII. En 1818, la Sociedad Económica de Amigos del País proyectó la creación de un banco con recursos de los hacendados para proteger a los plantadores, cubanos en su mayor parte, de la dependencia de los comerciantes refaccionistas que proporcionaban el crédito necesario para la operación de los ingenios a intereses elevados. En los años veinte hubo una serie de proyectos que no llegaron a ser aprobados en Madrid.

El primer banco cubano, el Banco Real de Fernando VII, fue creado en 1832. Había sido promovido por el intendente de Hacienda, Claudio Martínez de Pinillos, con el propósito de obtener rendimiento de los caudales que se iban acumulando en las cajas públicas. En manos de aquel hábil funcionario público, los recursos de la Hacienda cubana habían ido creciendo al compás de la economía azucarera. Los ingresos del Tesoro cubano, independiente del de la metrópoli y con rentas y obligaciones propias, pasaron de 2,4 millones de pesos en 1814 a 9 en 1828 y a 11,6 en 1840.

La siempre fiel isla de Cuba mantenía a España

Tales cantidades permitían atender los gastos de administración y gobierno de la colonia y, además, remitir a España importantes partidas que, en concepto de Sobrantes de Ultramar, figuraron en los presupuestos generales del Estado como ingresos de carácter ordinario. Pinillos concebía al Banco como el instrumento que permitiría, por una parte, reducir el tipo de interés del dinero, muy elevado en Cuba (eran habituales las operaciones al 18% y 20%), y, al mismo tiempo, proporcionar crédito al sector industrial y agrícola de la colonia. Además, aportaría a la Hacienda una serie de ingresos ajenos al sistema tributario.

Durante las primeras cuatro décadas del siglo XIX se experimentaron asimismo altos ritmos de crecimiento, a tal punto que la población sólo necesitó 25 años para su duplicación. Este vertiginoso crecimiento estuvo asociado a diversos hechos económicos. La instauración de la trata libre de negros esclavos” respondió a la expansión de la economía del azúcar, que luego se convirtió en renglón comercial de importancia cimera.

La parte mala, la esclavitud masiva

En 1840 —momento culminante de la esclavitud-la población esclava se estimaba en unas 436 000 personas, que representaban más de la mitad de la población. La pujanza económica estuvo ligada a radicales cambios tecnológicos, en particular con la introducción en 1819 de la máquina de vapor en la industria azucarera, que posiblemente generó necesidades adicionales de mano de obra en el cultivo y cosecha de la caña. “El tabaco, que ocupaba el primer lugar en las exportaciones, pasó a segundo o tercer término, y el azúcar se convirtió en el factor dirigente y decisivo de toda a economía. El proceso de supeditación de la economía cubana a los mercados capitalistas del azúcar fue violentamente rápido.

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